Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María

Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María

El 11 de Octubre de 1887, a las 9 de la mañana, M. Soledad se dormía en el amor de Dios, en su regazo.

Antes de tan esperado momento entregó a sus hijas el resumen de toda una vida de entrega a Cristo; era su Testamento

Hoy nos vuelve a repetir las mismas palabras, pues el Amor, la Paz y la Unión, siguen siendo base de nuestras comunidades.

Siervas de María.

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Testamento espiritual

«Hijas mías, deseo que seáis testimonios vivos de Cristo en el mundo»

Os dejo:

COMO MISIÓN: La asistencia a nuestros Hermanos enfermos para que curando sus cuerpos, podáis ayudar a salvar sus almas.

COMO MADRE: A la Virgen María con el título de «Salud de los Enfermos»

COMO MANDAMIENTO: El amor: Amaos las unas a las otras; sabed que os llevo a todas dentro del corazón.

COMO MENSAJE: La paz: Sufrid siempre con paz como buenas religiosas, llevando la sonrisa en los labios y la humildad en el alma.

COMO LEMA. La caridad: habéis de repartir lo que Dios os dé entre los pobres, la caridad es obligatoria.

OS DEJO: En manos de la Providencia; Adiós, Hijas mías, hasta la eternidad.

M.ª Soledad Torres

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Biografía de la santa fundadora

En Madrid (España) en la Calle de la Flor Baja números 3 hoy Gran vía nº 53, donde se ubica el hotel «Emperador» , habitaban el matrimonio formado por Manuel Torres y Antonia Acosta – ambos madrileños- fruto de su matrimonio nacieron cinco hijos.

El día 2 de Diciembre de 1826 nació la 2ª de sus hijos, que hoy es conocida por Sta. Mª Soledad. Era una niña pequeña, débil y enfermiza que preocupa a sus padres y les hace volcarse en cuidados.

Le bautizaron el día 4 de Diciembre del mismo años – dos días más tarde- en la Parroquia de San Martín de Madrid y se le imponen los nombres de Bibiana – Antonia – Manuela; Bibiana por ser el santo del día de su nacimiento. Antonia, como su madre: Manuela por su padre. Con éste último se le llamará hasta su ingreso en el convento.

Recibe el Sacramento de la Confirmación el día 16 de Enero de 1828 cuando a penas había cumplido un año.

Los años de su infancia transcurren en el anonimato, como cualquier familia humilde. Sabemos que sus padres son personas de sólidas virtudes cristianas, de gran amor a todo lo concerniente a la religión católica y de ferviente piedad mariana y así educan a sus hijos.

Desde pequeña Manolita, manifiesta gran devoción a la Virgen de los Dolores, fomentada tal vez por la asiduidad en ayudar a una tía a cuidar y arreglar un lienzo representando a la Virgen de los Dolores que había en la portería del convento de las Dominicas Reales, en la Plaza de Santo Domingo, muy cerca de su casa. Esto seguramente ayudó a configurar su devoción mariana y su preferencia a la advocación de los Dolores que más tarde reflejará en su nombre religioso: Soledad.

De su juventud nada especial sabemos, a no ser una clara inclinación a ser toda para Dios. Pide ingresar en las Dominicas Reales, como Hermana de Velo Blanco, ya que la dote no le da para más. Es aceptada, pero ha de esperar un tiempo a que haya una vacante. Manuela espera tranquila la «hora» de Dios. En esta espera Dios marca su «hora» y su camino poniendo al Cura de Chamberí como mediación de su voluntad.

El día 15 de Agosto de 1851 pronuncia susVotos en el Instituto que inicia D. Miguel Martínez en el barrio de Chamberí, bajo la protección y maternal mirada de la Virgen en su Asunción al Cielo. Manuela ve cumplidos sus sueños de seguir la llamada de Dios a ser toda para El y desde hoy se llamará Mª Soledad. Será una luz en la noche del dolor. La contemplativa de la Virgen para imitarla en la oración, disponibilidad, entrega y servicio. Será la «sierva que se cobija y mira en las manos de su Señora» la Virgen de la Salud, a la que acudirá en todas sus tribulaciones y será su Modelo en la andadura vocacional. «Tengo puesta en María mi confianza» repetirá muchas veces.

En 1855 D. Miguel decide marchar como misionero a Fernando Poo dejando a la Congregación, si así se le podía llamar, sin a penas recursos para subsistir y al personal sumamente mermado. D. Miguel ha puesto a Mª. Soledad como Superiora, tal vez por ser la única «superviviente» de las siete fundadoras. Tenía la Hermana Soledad 30 años de edad. En esta época se encontraban las pocas Siervas de María en la más absoluta pobreza y bajo la dirección de un joven e inexperto sacerdote puesto al frente por D. Miguel.

M. Soledad ante las dificultades que arrecian sobre lo que tanto ama: La Congregación toma una actitud que a muchos le causará asombro: Confia plenamente en Dios: «Dios abrirá puertas de claridad, Hijas mías» y las testigos nos dicen que empleaba cuatro horas diarias a la oración. Era tal su empeño porque no se derrumbe el Instituto, que desde este momento M. Soledad se convierte en FUNDADORA.

En 1856 la Cruz de Cristo aparece directamente en la persona de M. Soledad. Ante su humildad, silencio, una vida sin aparente brillo y dotes de relaciones influyentes, es destituida de Superiora General y enviada a Getafe. Ante el caos y confusión que reina, la Congregación está amenazada de ser suprimida y así lo hace saber el Cardenal de Toledo: Bonel y Orbe que está confuso. Destituido D. Francisco Morales, el director dejado por D. Miguel, toma la dirección el P. Gabino Sánchez – Agustino – quien lo primero que hace es restituir a Mª Soledad el nombramiento de Superiora General en Enero de 1857 trayéndola de nuevo a Madrid. Desde este momento hasta su muerte el 11 de Octubre de 1887 M. Soledad será la Superiora General de la Congregación.

En 1861 se aprueba interinamente el primer Reglamento y tiene lugar el primer Capítulo General, en el que sale elegida por unanimidad de votos la Madre Soledad Torres Acosta.

Con ella se ha consolidado la Congregación. Cuantas horas de oración, cuantos desvelos, lágrimas y soledad junto al Sagrario, pidiendo para que la «Barquilla» saliera a flote Dios la escuchó y le regaló poder contemplar la expansión de la Congregación más allá de los mares hasta Cuba y Puerto Rico.

Con gran gozo y regocijo recibe el Decreto de Alabanza del Instituto en 1867. La Aprobación del mismo en 1876. Todo ello prueba que ha luchado y vivido orientada hacia la voluntad de Dios en su vida.

Dios le regalará a su fiel Sierva, el ver como sus Hijas tendrán hermosa casa en la Capital de España, donde tiene su origen la Congregación y así el 18 de Diciembre de 1880 contemplara llena de esperanza la Colocación de la primera piedra de la Casa Matriz y el traslado de ella y sus hijas a la misma el 22 de Abril de 1883.

Después de muchos gozos y fatigas para ver extendido el Instituto con muchas Fundaciones a lo largo de la geografía española y más allá de los mares, Madre Soledad siente la llamada del Padre a descansar en su regazo y recibir el premio prometido por el Divino Maestro: «Venid ,benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo» (Mt. 25,34) Esto sucedía el día 11 de Octubre de 1887, dejándonos a todas sus Hijas un bello ejemplo de vida entregada siempre a Dios y a los enfermos.

Fuente: siervasdemariacastilla.com

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Estuve enfermo, y me visitasteis

De la homilía pronunciada por el papa Pablo VI en la canonización de santa Soledad Torres Acosta

María Soledad es una fundadora. La fundadora de una familia religiosa muy numerosa y difundida. Óptima y próvida familia. De este modo, María Soledad se inserta en ese grupo de mujeres santas e intrépidas que en el siglo pasado hicieron brotar en la Iglesia ríos de santidad y laboriosidad; procesiones interminables de vírgenes consagradas al único y sumo amor de Cristo, y mirando todas ellas al servicio inteligente, incansable, desinteresado del prójimo.

Por esto, contaremos a las Siervas de los enfermos en el heroico ejército de las religiosas consagradas a la caridad corporal y espiritual; pero no debemos olvidar un rango específico, propio del genio cristiano de María Soledad, el de la forma característica de su caridad; es decir, la asistencia prestada a los enfermos en su domicilio familiar, forma ésta que ninguno, así nos parece, había ideado en forma sistemática antes de ella; y que nadie antes de ella había creído posible confiar a religiosas pertenecientes a institutos canónicamente organizados.

La fórmula existía, desde el mensaje evangélico, sencilla, lapidaria, digna de los labios del divino Maestro: Estuve enfermo, y me visitasteis, dice Cristo, místicamente personificado en la humanidad doliente.

He aquí el descubrimiento de un campo nuevo para el ejercicio de la caridad; he aquí el programa de almas totalmente consagradas a la visita del prójimo que sufre.

Oración

Señor, tú que concediste a santa Soledad Torres Acosta la gracia de servirte con amor generoso en los enfermos que visitaba, concédenos tu luz y tu gracia para descubrir tu presencia en los que sufren y merecer tu compañía en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Cómo rezar el Rosario y meditar sus misterios – Dinámica

Cómo rezar el Rosario y meditar sus misterios – Dinámica

Hemos rezado juntos el Santo Rosario; hemos recorrido algunos acontecimientos del camino de Jesús, de nuestra salvación y lo hemos hecho con aquella que es nuestra Madre, María. Aquella que con mano segura nos conduce a su Hijo Jesús.

Santo Padre Francisco,
Plaza de San Pedro, 31 de mayo de 2013

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El rezo del Santo Rosario es la devoción y práctica mariana de más extensión y universalidad en la Iglesia católica. Nos lleva a contemplar completos los misterios de la Vida de Jesús, pero siempre junto a Santa María, madre Suya y madre nuestra. Tradicionalmente ha unido a las familias en momentos de recogimiento inolvidables, que en muchos lugares se están perdiendo.

En esta dinámica os ofrecemos una serie de dibujos para leer y colorear, en la que los niños que preparan su primera comunión, incluso algo mayores, aprendan cómo se reza el Santo Rosario, cuáles son sus Misterios y puedan meditarlos.

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Cómo se reza el Santo Rosario

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Los Misterios del Santo Rosario

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Fuente de los dibujos aprendemosencatequesis.blogspot.com.es 

Misterios Gozosos

Se rezan lunes y sábados

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1.º La Anunciación

«El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo (…). Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tú palabra» (Lucas 1, 30-32, 38).

2.º La Visitación de María a su prima Santa Isabel

«En aquellos días, se levanto María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de donde a mí que la madre de mi Señor venga a visitarme?» (Lucas 1, 39-43).

3.º El Nacimiento de Jesús

«Y sucedió que, mientras ellos estaban allí se cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca algunos pastores (…) se les presentó el Ángel del Señor, (…)y les dijo: no temáis, pues os anuncio una gran alegría, (…) os ha nacido (…) un salvador» (Lucas 2, 6-11).

4.º La Presentación de Jesús en el Templo

«Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor. (…) Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón que esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. (…)Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción- ¡y a ti misma una espada te traspasará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones» (Lc 2, 22-25, 34-35).

5.º El Niño perdido y hallado en el Templo

«Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. (…) Subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres(…). Se volvieron a Jerusalén en su busca (…). Al cabo de tres días, le encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas» (Lc 2, 41-47).

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Misterios Dolorosos

Se rezan martes y viernes

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1.º Oración de Jesús en el huerto

«Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sientense aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y dijo: «Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya».Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra» (Mt 26, 36-37; Lc 22, 41-44; Lc 22, 39-46).

2.º Jesús es flagelado

«Pilato volvió a salir donde los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún delito en él (…). ¿Quieren, pues, que lo ponga en libertad al Rey de los judíos?» Ellos volvieron a gritar diciendo: «¡A ése, no; a Barrabás!» (…) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle».(Jn 18, 33, 19;1)

3.º La coronación de espinas

«Los soldados trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza» (Mt 27, 29-30).

4.º Jesus con la cruz a cuestas y camino al Calvario

«Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario. Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (…) a que llevara su cruz» (Mt, 27, 31; Jn 19, 17; Mc 15, 21).

5.º Muerte de Jesús en la cruz

«Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (…) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (…). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (…). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» y, dicho esto, expiró. Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua» (Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19, 33-35).

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Misterios Luminosos

Se rezan el jueves

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1.º Bautismo en el Jordán

«Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. Salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco» (Mt 3, 13, 16-17).

2.º Milagro en las bodas del Caná

«Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltaba vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: No tienen vino. Jesús le responde: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga» (Jn 2,1-5).

3.º Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión

«Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (…). Luego llegan a Cafarnaúm (…) y le vienen a traer a un paralítico. (…) Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo (…) y a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados (…), a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa» (Mc 1, 15, 21; 2,3-11; Lc 7, 47-48).

«Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona,poco amor muestra». Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados»» (Lc 7, 47-48).

4.º La Transfiguración

«Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. (…) Una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (Mt 17, 1-3, 5).

5.º Institución de la Eucaristía

«Sabiendo Jesús, que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Y «mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza que es derramada por muchos para perdón de los pecados» (Jn, 13, 1; Mt 26, 26-29).

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Misterios Gloriosos

Se rezan miércoles y domingo

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1.º La Resurrección del Señor

«El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: No teman, pues sé que buscan a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Vengan, miren el lugar donde estaba. Y ahora vayan en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos» (Mt 28, 5-6).

2.º La Ascensión de Jesús a los cielos

Jesús los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo. Después salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban» (Lc 24, 50-51; Mc 16, 20).

3.º La Venida del Espíritu Santo

«Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse» (Hc 1, 14; 2, 1-4).

4.º La Asunción de María a los cielos

«¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente! Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. Muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y bello tu semblante» (Can 2, 10-11, 14).

5.º La Coronación de María como Reina de todo lo creado

«Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados es llevada ante el rey.» Y «una gran señal apareció en el cielo; una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Sal 45, 14-15; Ap 11, 19; 12, 1).

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Fuente de dibujos y meditaciones de los misterios en dibujosparacatequesis.blogospot.com.es

El Gran Silencio – Documental sobre la vida en la Cartuja

El Gran Silencio – Documental sobre la vida en la Cartuja

Fugitiva relinquere et aeterna captare: abandonar las realidades fugaces e intentar aferrar lo eterno. En esta expresión de la carta que vuestro fundador dirigió al preboste de Reims, Rodolfo, se encierra el núcleo de vuestra espiritualidad (cf. Carta a Rodolfo,13): el fuerte deseo de entrar en unión de vida con Dios, abandonando todo lo demás, todo aquello que impide esta comunión, y dejándose aferrar por el inmenso amor de Dios para vivir sólo de este amor. Queridos hermanos, vosotros habéis encontrado el tesoro escondido, la perla de gran valor (cf. Mt 13, 44-46); habéis respondido con radicalidad a la invitación de Jesús: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme» (Mt 19, 21). Todo monasterio —masculino o femenino— es un oasis en el que, con la oración y la meditación, se excava incesantemente el pozo profundo del que podemos tomar el «agua viva» para nuestra sed más profunda. Pero la cartuja es un oasis singular, donde el silencio y la soledad son custodiados de modo muy especial, según la forma de vida iniciada por san Bruno y que ha permanecido sin cambios en el curso de los siglos. «Habito en el desierto con los hermanos», es la frase sintética que escribía vuestro fundador (Carta a Rodolfo,4).

Santo Padre emérito Benedicto XVI

Cartuja de Serra san Bruno

Homilía del domingo, 9 de octubre de 2011

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El gran silencio muestra por primera vez el día a día dentro del «Grande Chartreuse» el monasterio Cartujo en los Alpes franceses de la legendaria orden de los cartujos, una de las hermandades más estrictas de la iglesia católica. 
Una película austera, cercana a la meditación, al silencio, a la vida en estado puro. Sin música, excepto los cantos de los monjes, sin entrevistas, sin comentarios… una película sobre unos hombres que entregaron su vida a Dios en su forma más pura: la contemplación.
Dieciséis años después de su primer encuentro con el padre prior de la orden, el director Phillip Groening obtuvo permiso para rodar dentro del monasterio sobre la vida de los monjes. Phillip vivió en el monasterio y siguió a los monjes con su cámara. Se convirtió en parte del ritual, en parte de su vida cotidiana, como un monje más a caballo entre los antiguos ritos que los cartujos practican y la vida moderna que él conoce.
Premio al mejor documental 2006 de la academia europea de cine.

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El Gran Silencio, ficha en IMDb

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El Gran Silencio – Ficha del documental

Título original: Die Große Stille

Año: 2006

Duración: 164 min

Género: Documental

Director: Philip Gröning

Guión: Philip Gröning

Música: Michael Busch, Philip Gröning

Fotografía/Montaje: Philip Gröning

País: Alemania (coproducción franco-germano-suiza)

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Dos documentales sobre santa María Faustina Kowalska y la Divina Misericordia

Dos documentales sobre santa María Faustina Kowalska y la Divina Misericordia

La misericordia divina llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado: «Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona», pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, p. 374). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un «segundo nombre» del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón? .

San Juan Pablo II

Homilía en la canonización de la Santa,
Domingo, 30 de abril de 2000

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Con motivo de la memoria de santa María Faustina Kowalska, el 5 de octubre, os proponemos para esta semana el visionado de dos obras documentales acerca de la Santa y del mensaje de la Divina Misericordia.

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La Divina Misericordia – Documental sobre los mensajes de Jesús a santa Faustina Kowalska

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Sor Faustina y la Divina Misericordia – Documental

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Faustina – Película

Faustina – Película

Jesús dijo a sor Faustina: «La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina» (Diario, p. 132). A través de la obra de la religiosa polaca, este mensaje se ha vinculado para siempre al siglo XX, último del segundo milenio y puente hacia el tercero. No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

San Juan Pablo II

Homilía en la canonización de la Santa,
Domingo, 30 de abril de 2000

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Conmovedora película que narra la intensa pero corta vida de Santa María Faustina Kowalska. Es un retrato fiel de su vida mística y del mensaje de misericordia que recibió de Cristo.

Faustina entra en el monasterio de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Piedad. Allí descubre que no solo se vive la mortificación, el ayuno, o las obras buenas, sino también existen los celos, la mezquindad, el orgullo o la pereza. Faustina, sin embargo, decide quedarse. Su fe es la única fuerza y su serenidad le lleva a afrontar sin quejas los esfuerzos del trabajo en la panadería del monasterio. Entonces recibe de Dios la gracia de las visiones en las que ve a Cristo y cómo de su corazón salen resplandecientes rayos de amor y misericordia.

La película está bellamente ilustrada por una mágica y profunda música y los paisajes son excepcionales. En su estreno en 1994 el film fue un acontecimiento, tanto cultural como religioso. Su producción coincidió con el proceso de beatificación de Sor Faustina.

En el año 2000 Faustina Kowalska fue canonizada por el Papa Juan Pablo II quien instituyó para la Iglesia universal la fiesta de la Divina Misericordia, inspirada en las visiones de la Santa.

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Atención: hay muchas imágenes impactantes. Tengan discreción

Faustina, ficha en IMDb

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Faustina – Ficha de la película

Título original: Faustyna

Año: 1994

Duración: 73 min.

Género: Drama | Biográfico

Director: Jerzy Lukaszewicz

Guión: Maria Nowakowska-Majcher

Música: Wojciech Kilar

Fotografía: Zdzislaw Najda

Reparto: Dorota Segda, Danuta Szaflarska, Agnieszka Czekanska

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El «Diario» de Santa María Faustina Kowalska para descargar o leer online y en audiolibro

El «Diario» de Santa María Faustina Kowalska para descargar o leer online y en audiolibro

Sor Faustina nació en el año 1905 en la aldea de Glogowiec, cerca de Lodz, como la tercera de diez hermanos en la familia de Kowalski. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, laboriosidad, obediencia y sensibilidad ante la pobreza humana. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas. A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde ­ como Sor María Faustina ­ vivió 13 años cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios. Desde niña había deseado ser una gran santa y, en consecuencia, caminó hacia este fin colaborando con Jesús en la obra de salvar a las almas perdidas, hasta ofrecerse como sacrificio por los pecadores. Los años de su vida conventual estuvieron marcados, pues, por el estigma del sufrimiento y las extraordinarias gracias místicas.

Misión de santa Faustina

La misión de sor Faustina consiste en tres tareas:

  1. Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.
  2.  Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde). A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.
  3. La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.

El Diario

Sor María Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los confesores. Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le pidió y describió todos los encuentros de su alma con Él. Secretaria de mi más profundo misterio —dijo el Señor Jesús a sor María Faustina— tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a mí (Diario 1693). Esta obra acerca de modo extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae no solamente a la gente sencilla sino también a científicos que descubren en ella un frente más para sus investigaciones. El Diario ha sido traducido a muchos idiomas, por citar algunos: inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.

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En este enlace puedes acceder a él en español, en formato pdf, para leer online o descargártelo, y al audiolibro:

Santa María Faustina Kowalska: Diario: La Divina Misericordia en mi alma,
Editorial de los padres marianos de la Inmaculada Concepción
de la Santísima Virgen María, 2001.

Enlace al audiolibro (recursoscatolicos.org)

Santa Faustina Kowalska y la Divina Misericordia en dibujos animados

Santa Faustina Kowalska y la Divina Misericordia en dibujos animados

Jesús reveló a Sor Faustina que la propagación de la devoción a la Divina Misericordia estaría acompañada de innumerables bendiciones: «A las almas que propagan la devoción a  Mi misericordia,  las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa (protege) a su niño recién nacido y a  la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino  Salvador misericordioso»  (Diario, 1075).

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Santa Faustina Kowalska es la apóstol de la Divina Misericordia, una de las devociones con más expansión en este tercer milenio. Para que los más pequeños la conozcan mejor os ofrecemos su biografía en dibujos animados, obra propiedad de Goya Producciones.

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Santa Faustina Kowalska y la Divina Misericordia – Vçideo de presentación

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Una cruz a la medida

Una cruz a la medida

Se cuenta que un hombre caminaba por el rumbo de la vida cargando su cruz sobre sus hombros. De repente se le apareció un señor muy imponente, vestido con un extraño traje rojo, que le dijo:

—Pero, hombre, ¿qué estás haciendo con semejante cruz encima? No tiene sentido. ¿Por qué no le cortas un poco los extremos, y así la carga se te hará más liviana?

El hombre, luego de pensarlo por un breve momento, creyó que ésa era una buena idea para evitar tanto esfuerzo. Fue así que limó los extremos de la cruz y siguió caminando.

A los pocos metros, el señor de rojo se hizo presente otra vez.

—Pero, ¿no oíste lo que te dije, amigo? No la has achicado casi nada. Córtale las puntas un poco más. Estás arrastrando una cruz demasiado pesada pudiendo sacrificarte menos para llevarla. ¡No seas tonto!

Y el hombre esta vez cortó los extremos de la cruz. Sintiéndose ahora un poco más aliviado, continuó su camino. Ya el tamaño de la cruz había disminuido notablemente y el hombre podía cargarla con más comodidad.

Al poco tiempo de avanzar, el señor de rojo volvió a cruzarse ante él y le insistió:

—Vamos… Córtale los extremos todavía más. Mientras más chica sea la cruz, menos va a costarte llevarla.

Entonces el hombre se detuvo y volvió a cortarle los extremos, hasta que pudo cargarla con una sola mano.

Siguió caminando y, a medida que avanzaba, pudo divisar una gran luz blanca al final del camino. Cuando llegó a este punto vio que Dios le estaba aguardando.

—Bienvenido, hijo mío, al umbral de la Gran Puerta del Paraíso.

—Pero, Dios… ¿Dónde está la puerta, que no la veo?

Y el Señor, con su dedo índice apuntando hacia arriba, señaló una puerta en lo alto y le dijo:

—Es aquella que está allá en las alturas. ¿La ves ahora? Bueno, para entrar sólo debes abrirla.

Evidentemente, abrir la puerta no era el inconveniente, pero sí lo era alcanzarla.

—Pero, Señor, ¿cómo hago para subir tan alto?

—Para eso tienes la cruz. Debes apoyarla sobre esta pared y así podrás escalar hasta la puerta. Esta cruz que has estado cargando durante toda tu vida tiene la medida exacta para que llegues a la Puerta del Cielo. De otra forma es imposible.

—Pero, Señor, … Es que mi cruz ya no tiene ese tamaño. Yo le hice caso a un señor de traje rojo que durante todo mi camino estuvo acechándome, tratando de convencerme para que yo mismo me facilitara las cosas. Y me convenció, así que hice mi carga más liviana por consejo de él.

—Ay, hijo mío… Te has dejado tentar y mira ahora lo que te ha pasado. ¿Te das cuenta que al final de todo las malas influencias terminan perjudicándote?

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Laureano Benítez Grande-Caballero

Cuentos cristianos: una fuente de espiritualidad


Catequesis, películas, documentales y otros audiovisuales sobre santa Teresa de Lisieux

Catequesis, películas, documentales y otros audiovisuales sobre santa Teresa de Lisieux

«Teresita» no ha dejado de ayudar a las almas más sencillas, a los pequeños, a los pobres, a los que sufren, que la invocan, y también ha iluminado a toda la Iglesia con su profunda doctrina espiritual, hasta el punto de que el venerable Juan Pablo II, en 1997, quiso darle el título de doctora de la Iglesia, añadiéndolo al de patrona de las misiones, que ya le había otorgado Pío XI en 1927. Mi amado predecesor la definió «experta en la scientia amoris» (Novo millennio ineunte, 42). Esta ciencia, que ve resplandecer en el amor toda la verdad de la fe, Teresa la expresa principalmente en el relato de su vida, publicado un año después de su muerte bajo el título de Historia de un alma. Es un libro que inmediatamente tuvo un enorme éxito, fue traducido a muchas lenguas y difundido en todo el mundo. Quiero invitaros a redescubrir este pequeño gran tesoro, este luminoso comentario del Evangelio plenamente vivido. De hecho, Historia de un alma es una maravillosa historia de Amor,narrada con tanta autenticidad, sencillez y lozanía que el lector no puede menos de quedar fascinado ante ella. ¿Cuál es ese Amor que colmó toda la vida de Teresa, desde su infancia hasta su muerte? Queridos amigos, este Amor tiene un rostro, tiene un nombre: ¡es Jesús! La santa habla continuamente de Jesús. 

SS Benedicto XVI

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El día 1 de octubre la Iglesia universal celebra la memoria de santa Teresa de Lisieux, conocida como Teresita del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia y Patrona de las Misiones.
Para celebrar este día os presentamos una serie de películas y documentales sobre su vida y su obra. Al final del artículo, también tenéis completa la catequesis que, sobre santa Teresita dio SS Benedicto XVI.

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Santa Teresa de Lisieux (Obra teatral de la Fraternidad Mariana Teresita de Lisieux)

 

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Teresa de Lisieux: Una mirada, una sonrisa (Documental en el Centenario de su muerte)

 

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Amanecer de un centenario: Sta. Teresita del Niño Jesús (documental de las Carmelitas Descalzas de Sevilla)

 

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Vida de Santa Teresa de Lisieux (Convicción Radio)

 

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Historia de un Alma (lectura de la obra fundamental de santa Teresita)

 

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Catequesis de SS Benedicto XVI sobre santa Teresa de Lisieux

Hoy quiero hablaros de santa Teresa de Lisieux, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, que sólo vivió en este mundo 24 años, a finales del siglo XIX, llevando una vida muy sencilla y oculta, pero que, después de su muerte y de la publicación de sus escritos, se ha convertido en una de las santas más conocidas y amadas. «Teresita» no ha dejado de ayudar a las almas más sencillas, a los pequeños, a los pobres, a los que sufren, que la invocan, y también ha iluminado a toda la Iglesia con su profunda doctrina espiritual, hasta el punto de que el venerable Juan Pablo II, en 1997, quiso darle el título de doctora de la Iglesia, añadiéndolo al de patrona de las misiones, que ya le había otorgado Pío XI en 1927. Mi amado predecesor la definió «experta en la scientia amoris» (Novo millennio ineunte, 42). Esta ciencia, que ve resplandecer en el amor toda la verdad de la fe, Teresa la expresa principalmente en el relato de su vida, publicado un año después de su muerte bajo el título de Historia de un alma. Es un libro que inmediatamente tuvo un enorme éxito, fue traducido a muchas lenguas y difundido en todo el mundo. Quiero invitaros a redescubrir este pequeño gran tesoro, este luminoso comentario del Evangelio plenamente vivido. De hecho, Historia de un alma es una maravillosa historia de Amor,narrada con tanta autenticidad, sencillez y lozanía que el lector no puede menos de quedar fascinado ante ella. ¿Cuál es ese Amor que colmó toda la vida de Teresa, desde su infancia hasta su muerte? Queridos amigos, este Amor tiene un rostro, tiene un nombre: ¡es Jesús! La santa habla continuamente de Jesús. Recorramos, pues, las grandes etapas de su vida, para entrar en el corazón de su doctrina.

Teresa nació el 2 de enero de 1873 en Alençon, una ciudad de Normandía, en Francia. Era la última hija de Luis y Celia Martin, esposos y padres ejemplares, beatificados juntos el 19 de octubre de 2008. Tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en edad temprana. Quedaron las cinco hijas, que se hicieron todas religiosas. Teresa, a los 4 años, quedó profundamente afectada por la muerte de su madre (MS, A 13r). El padre, junto con las hijas, se trasladó entonces a la ciudad de Lisieux, donde se desarrollaría toda la vida de la santa. Más tarde Teresa, atacada por una grave enfermedad nerviosa, se curó por una gracia divina, que ella misma definió como «la sonrisa de la Virgen» (ib., 29v-30v). Recibió la primera Comunión, vivida intensamente (ib., 35r), y puso a Jesús Eucaristía en el centro de su existencia.

La «Gracia de Navidad» de 1886 marca un giro de 180 grados, que ella llama su «completa conversión» (ib., 44v-45r). De hecho, se cura totalmente de su hipersensibilidad infantil e inicia una «carrera de gigante». A la edad de 14 años, Teresa se acerca cada vez más, con gran fe, a Jesús crucificado, y se toma muy en serio el caso, aparentemente desesperado, de un criminal condenado a muerte e impenitente (ib., 45v-46v). «Quería a toda costa impedirle que cayera en el infierno», escribe la santa, con la certeza de que su oración lo pondría en contacto con la Sangre redentora de Jesús. Es su primera y fundamental experiencia dematernidad espiritual: «Tanta confianza tenía en la misericordia infinita de Jesús», escribe. Con María santísima, la joven Teresa ama, cree y espera con «un corazón de madre» (cf. PR 6/10r).

En noviembre de 1887, Teresa va en peregrinación a Roma junto a su padre y su hermana Celina (ib., 55v-67r). Para ella, el momento culminante es la audiencia del Papa León XIII, al que pide permiso de entrar, con apenas 15 años, en el Carmelo de Lisieux. Un año después, su deseo se realiza: se hace carmelita, «para salvar las almas y rezar por los sacerdotes» (ib., 69v). Al mismo tiempo, comienza la dolorosa y humillante enfermedad mental de su padre. Es un gran sufrimiento que conduce a Teresa a la contemplación del rostro de Jesús en su Pasión (ib., 71rv). De esta manera, su nombre de religiosa —sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz— expresa el programa de toda su vida, en la comunión con los misterios centrales de la Encarnación y la Redención. Su profesión religiosa, en la fiesta de la Natividad de María, el 8 de septiembre de 1890, es para ella un verdadero matrimonio espiritual en la «pequeñez» del Evangelio, caracterizada por el símbolo de la flor: «¡Qué fiesta tan hermosa la de la Natividad de María para convertirme en esposa de Jesús!» —escribe—. Era la Virgencita recién nacida quien presentaba su florecita al Niño Jesús» (ib., 77r). Para Teresa, ser religiosa significa ser esposa de Jesús y madre de las almas (cf. MS B, 2v). Ese mismo día, la santa escribe una oración que indica toda la orientación de su vida: pide a Jesús el don de su Amor infinito, el don de ser la más pequeña, y sobre todo pide la salvación de todos los hombres: «Que hoy no se condene ni una sola alma» (PR 2). Es de gran importancia su Ofrenda al Amor misericordioso, que hizo en la fiesta de la Santísima Trinidad de 1895 (MS A, 83v-84r; PR 6): una ofrenda que Teresa comparte enseguida con sus hermanas, siendo ya vice-maestra de novicias.

Diez años después de la «Gracia de Navidad», en 1896, llega la «Gracia de Pascua», que abre el último período de la vida de Teresa, con el inicio de su pasión en profunda unión a la Pasión de Jesús; se trata de la pasión del cuerpo, con la enfermedad que la llevaría a la muerte en medio de grandes sufrimientos, pero sobre todo se trata de la pasión del alma, con una dolorosísima prueba de la fe (MS C, 4v-7v). Con María al pie de la cruz de Jesús, Teresa vive entonces la fe más heroica, como luz en las tinieblas que le invaden el alma. La carmelita es consciente de vivir esta gran prueba por la salvación de todos los ateos del mundo moderno, a los que llama «hermanos». Vive, entonces, más intensamente el amor fraterno (8r-33v): hacia las hermanas de su comunidad, hacia sus dos hermanos espirituales misioneros, hacia los sacerdotes y hacia todos los hombres, especialmente los más alejados. Se convierte realmente en una «hermana universal». Su caridad amable y sonriente es la expresión de la alegría profunda cuyo secreto nos revela: «Jesús, mi alegría es amarte a ti» (P 45/7). En este contexto de sufrimiento, viviendo el amor más grande en las cosas más pequeñas de la vida diaria, la santa realiza en plenitud su vocación de ser el Amor en el corazón de la Iglesia (cf. MS B, 3v).

Teresa muere la noche del 30 de septiembre de 1897, pronunciando las sencillas palabras: «¡Dios mío, os amo!», mirando el crucifijo que apretaba entre sus manos. Estas últimas palabras de la santa son la clave de toda su doctrina, de su interpretación del Evangelio. El acto de amor, expresado en su último aliento, era como la respiración continua de su alma, como el latido de su corazón. Las sencillas palabras «Jesús, te amo»están en el centro de todos sus escritos. El acto de amor a Jesús la sumerge en la Santísima Trinidad. Ella escribe: «Lo sabes, Jesús mío. Yo te amo. Me abrasa con su fuego tu Espíritu de Amor. Amándote yo a ti, atraigo al Padre» (P 17/2).

Queridos amigos, también nosotros, con santa Teresa del Niño Jesús, deberíamos poder repetir cada día al Señor, que queremos vivir de amor a él y a los demás, aprender en la escuela de los santos a amar de una forma auténtica y total. Teresa es uno de los «pequeños» del Evangelio que se dejan llevar por Dios a las profundidades de su Misterio. Una guía para todos, sobre todo para quienes, en el pueblo de Dios, desempeñan el ministerio de teólogos. Con la humildad y la caridad, la fe y la esperanza, Teresa entra continuamente en el corazón de la Sagrada Escritura que contiene el Misterio de Cristo. Y esta lectura de la Biblia, alimentada con la ciencia del amor, no se opone a la ciencia académica. De hecho, la ciencia de los santos, de la que habla ella misma en la última página de la Historia de un alma, es la ciencia más alta: «Así lo entendieron todos los santos, y más especialmente los que han llenado el universo con la luz de la doctrina evangélica. ¿No fue en la oración donde san Pablo, san Agustín, san Juan de la Cruz, santo Tomás de Aquino, san Francisco, santo Domingo y tantos otros amigos ilustres de Dios bebieron aquellaciencia divina que cautivaba a los más grandes genios?» (MS C, 36r). La Eucaristía, inseparable del Evangelio, es para Teresa el sacramento del Amor divino que se rebaja hasta el extremo para elevarnos hasta él. En su última Carta, sobre una imagen que representa a Jesús Niño en la Hostia consagrada, la santa escribe estas sencillas palabras: «Yo no puedo tener miedo a un Dios que se ha hecho tan pequeño por mí (…) ¡Yo lo amo! Pues él es sólo amor y misericordia» (Carta 266).

En el Evangelio Teresa descubre sobre todo la misericordia de Jesús, hasta el punto de afirmar: «A mí me ha dado su misericordia infinita, y a través de ella contemplo y adoro las demás perfecciones divinas (…). Entonces todas se me presentan radiantes de amor; incluso la justicia (y quizás más aún que todas las demás), me parece revestida de amor» (MS A, 84r). Así se expresa también en las últimas líneas de la Historia de un alma: «Sólo tengo que poner los ojos en el santo Evangelio para respirar los perfumes de la vida de Jesús y saber hacia dónde correr… No me abalanzo al primer puesto, sino al último… Sí, estoy segura de que, aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, iría, con el corazón roto de arrepentimiento, a echarme en brazos de Jesús, pues sé cómo ama al hijo pródigo que vuelve a él» (MS C, 36v-37r). «Confianza y amor» son, por tanto, el punto final del relato de su vida, dos palabras que, como faros, iluminaron todo su camino de santidad para poder guiar a los demás por su mismo «caminito de confianza y de amor», de la infancia espiritual (cf. MS C, 2v-3r; Carta 226). Confianza como la del niño que se abandona en las manos de Dios, inseparable del compromiso fuerte, radical, del verdadero amor, que es don total de sí mismo, para siempre, como dice la santa contemplando a María: «Amar es darlo todo, darse incluso a sí mismo» (Poesía Por qué te amo, María: p 54/22). Así Teresa nos indica a todos que la vida cristiana consiste en vivir plenamente la gracia del Bautismo en el don total de sí al amor del Padre, para vivir como Cristo, en el fuego del Espíritu Santo, su mismo amor por todos los demás.

Plaza de San Pedro, 
Miércoles, 6 de abril de 2011

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